LA AUTOESTIMA EN NUESTROS HIJOS

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La autoestima marca el desarrollo del niño

La autoestima es un elemento básico en la formación personal de los niños. De su grado de autoestima dependerá su desarrollo en el aprendizaje, en las buenas relaciones, en las actividades, y por qué no decirlo, en la construcción de la felicidad. Cuando un niño adquiere una buena autoestima se siente competente, seguro, y valioso. Entiende que es importante aprender, y no se siente disminuido cuando necesita de ayuda. Será responsable, se comunicará con fluidez, y se relacionará con los demás de una forma adecuada. Al contrario, el niño con una baja autoestima no confiará en sus propias posibilidades ni en las de los demás. Se sentirá inferior frente a otras personas y, por lo tanto, se comportará de una forma más tímida, más crítica y con escasa creatividad, lo que en algunos casos le podrá llevar a desarrollar conductas agresivas, y a alejarse de sus compañeros y familiares.

¿Cuándo sospechar que existe un problema y qué podemos hacer?

Aunque siempre ha de ser un profesional el que evalúe la autoestima de su hijo, vamos a comentar que pistas pueden indicar que hay que acudir a un psicólogo para que analice esta cuestión.

Debemos estar muy atentos a lo que nuestros hijos nos cuentan. Muchas veces hablan de sus relaciones con sus compañeros de colegio, lo que nos permite saber si tienen, o no, amigos; si le cuesta hacer amistades, etc. Por otra parte los niños suelen hablar sobre sus propios logros y fracasos. Hay niños que están continuamente utilizando frases negativas sobre su forma de comportarse o de ser, del tipo: “no valgo para nada”, “todo me sale mal”, “nadie me quiere”, etc. Todo este tipo de frases resultan muy dañinas para la autoestima del niño, pues llegará a creérselas.

Si analizamos frases como las del apartado anterior veremos que son completamente erróneas. A veces, hay que tener una visión más objetiva y no centrarse sólo en lo negativo, ni magnificarlo. La autoestima no la podemos modificar directamente. Por decirle a un niño o adolescente, que deje de pensar de determinada forma, no dejará de hacerlo. Para lograr cambios se pueden abordar diferentes estrategias o una combinación de varias de ellas.

El papel de los padres

Algunos expertos afirman que una baja autoestima puede conducir a los niños hacia problemas de depresión, anorexia o consumo de drogas, mientras que una buena autoestima puede hacer que una persona tenga confianza en sus capacidades, no se deje manipular por los demás, sea más sensible a las necesidades del otro y, entre otras cosas, esté dispuesto a defender sus principios y valores. En este sentido, sería recomendable que los padres se preocupasen tanto por mantener una buena salud física en sus hijos, como por fomentar su estabilidad y salud emocional

La autoestima es una pieza fundamental en la construcción de los pilares de la infancia y adolescencia. La autoestima no es una asignatura que se aprenda en el colegio. Se construye diariamente en a través de las relaciones personales de aceptación y confianza. Todo lo que se consigue en este periodo de desarrollo y crecimiento físico, intelectual y emocional puede sellar su conducta y su postura hacia la vida en la edad adulta.

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