Uno de los principales problemas en la comunicación es que no sabemos escuchar, muchas veces pensamos que sí, pero está comprobado que la mayoría de las personas solamente escuchan efectivamente el 25% del mensaje de su interlocutor.
Cuenta una historia, que.. “había una vez una mujer que creía tener problemas de audición, siempre estaba pidiendo a sus amigos que repitieran sus conversaciones.
Por sugerencia de ellos, la mujer concertó una cita con un especialista para revisar su oído. El médico le dijo que disponía de la tecnología más avanzada para hacer el diagnóstico, pero que prefería realizar una antigua prueba que le daba muy buenos resultados.
Entonces saco su reloj de bolsillo. Sentado al frente de ella, levantó el reloj y le preguntó si podía escuchar su tictac. “Sí muy bien, contesté ella.”
El doctor se levantó, caminó detrás de ella y le preguntó si aún escuchaba el sonido. De nuevo ella respondió afirmativamente.
El médico atravesó el consultorio, se colocó a una distancia de 20 pies y le preguntó si todavía podía oír el sonido del reloj. Ella respondió que lo escuchaba fácilmente. Finalmente, el doctor salió de la habitación, quedando fuera de vista; pregunto si todavía podía oír el sonido, de nuevo ella respondió que lo oía perfectamente.
El doctor retorno a su silla, y guardo su reloj en el bolsillo, miró a la mujer y le dio su diagnóstico: SU OIDO ESTA PERFECTO, dijo, SU PROBLEMA NO ES SU OÍDO, SENCILLAMENTE USTED NO SABE CÓMO ESCUCHAR. ….” *
*Maurus, J. El Camino para Aprender a Escuchar
Oír no es lo mismo que escuchar, escuchar requiere interés y voluntad, requiere el concentrarnos en lo que el otro nos está diciendo, sea agradable o no para nosotros.
Cuando no escuchamos sino que oímos, los conflictos se generan con facilidad, porque somos incapaces a llegar a un acuerdo, porque no logramos comprender al otro, esto deteriora nuestras relaciones, al no escuchar adecuadamente damos una impresión de que la otra persona no nos interesa, o que lo que nos dice no es importante, esto genera fricciones y contribuye a que la otra persona se ponga a la defensiva.
Interrumpir al otro, distraernos mientras el otro nos está hablando, contestar o mandar mensajes por el celular mientras conversamos, terminar las frases del otro, pensar en otra cosa, son malos hábitos de escucha.
Cuando escuchamos a alguien es necesario PRESTAR ATENCIÓN, dejar de lado los ruidos externos e internos, permitir que exprese de manera completa sus ideas, sin estarlo distrayendo o interrumpiendo, es necesario que seamos empáticos, que intentemos comprender sus emociones, y estar abiertos a lo que nos están diciendo.
Existe también una parte interna de nosotros que nos impide comunicarnos de manera eficaz, es decir NO ESCUCHO PORQUE NO QUIERO, ya sea porque me es molesto lo que me están comunicando, no me interesa, no me quiero hacer responsable, o es algo incomodo o doloroso para mí, entre otras cosas.
Cuando esto ocurre elijo lo que quiero escuchar, y lo que no, simplemente lo ignoro y lo olvido, escucho solo lo que me conviene, o a veces si escucho pero a mi modo, e interpreto las cosas a mi manera sin siquiera darme a la tarea de comprobar que lo que estoy interpretando es cierto.
Prejuzgar a las personas o los hechos, el creer que nosotros siempre tenemos la razón, nos evita que escuchemos de manera efectiva, es necesario revisar nuestros propios pensamientos, prejuicios, limitaciones, miedos, para aprender a escuchar, primero tenemos que aprender a escucharnos a nosotros mismos, para entonces comenzar verdaderamente a escuchar a los demás.
El egoísmo, es una de las barreras de la escucha, cuando solo atiendo mis pensamientos, sentimientos y necesidades, difícilmente me daré cuenta de lo que el otro está intentando comunicarme, cuando nos dejamos llevar por las emociones, escuchamos de manera selectiva, y nos perdemos la mitad del mensaje.
Las parejas, las familias, los amigos, se separan muchas veces por problemas de comunicación.
Cuando escuchamos hay que prestar atención, no solamente a las palabras, sino a los gestos, las posturas, tono de voz, contexto en el que ocurre la conversación, mirar al otro a los ojos, y hacerle saber a través de nuestro lenguaje corporal que lo estamos escuchando, así como corroborar la información y hacer preguntas, esto permitirá tener un diálogo más abierto.
Reflexiona acerca de tus habilidades de escucha, si hace falta que corrijas algo, hazlo, y verás que cambios sencillos en tu manera de escuchar pueden hacer grandes diferencias en tu manera de relacionarte con los demás.



