En la sociedad podemos observar que cada uno de nosotros nos relacionamos de distinta forma. Frecuentemente nos encontramos con situaciones en que nuestros intereses o ideas no son los mismos a otras personas, y al defender nuestro punto de vista hay quienes intentan imponer sus ideas agresivamente y hay quien reacciona pasivamente, sin hacer ni decir nada, dejando que los demás decidan por ellos. Mientras que otras personas saben cómo defender sus intereses respetando siempre los derechos de los demás.
Esta última forma de actuar se llama asertividad, el poder defender lo que quiero y pienso sin perjudicar a los demás. Esta habilidad es realmente importante en la crianza de los hijos porque nos ayuda a decir NO en el momento indicado. Pero el comportarse asertivamente no siempre es posible en todas las situaciones ni con todas las personas, existen situaciones en las que nos resulta difícil decir “NO”, y sentirnos culpables por hacerlo, especialmente cuando hay una falta de tiempo al momento de atender a nuestros hijos. Algunas otras decimos “SI” con facilidad y después arrepentirnos y pensar porqué lo hicimos si no lo deseábamos o nuestros hijos no lo merecían. El objetivo es saber decir “sí” o “no” porque así lo deseamos y porque detectamos el momento oportuno.Como se describió anteriormente podemos actuar en tres estilos diferentes: pasivo, agresivo y asertivo. Explicaremos cada uno de ellos.
¿A que llamamos Asertividad?
Llamamos Asertividad a la “capacidad para expresar de forma adecuada, oportuna y directa nuestras opiniones y sentimientos cuando nos relacionamos con los demás”.
¿Para qué nos sirve la asertividad?
- Para relacionarnos mejor con los demás.
- Para que las relaciones con los demás sean más cómodas y relajadas.
- Para saber relacionarnos de forma más agradable y saludable con los demás.
- Para adaptarnos a cualquier situación social que surja.
- Para poner limites
- Para aplicar disciplina adecuadamente
Este estilo nos habla de una persona inhibida, que no defiende sus intereses sino que por el contrario, acepta sin cuestionar nada, sigue. Esto genera en la persona sentimiento de ansiedad, frustración y cólera, ya que no se siente escuchado. Esta forma de relacionarnos se ve alimentada por la sociedad quien nos hace pensar que si expresas lo que siente o deseas te conviertes en una persona egoísta e incluso etiquetarnos como mal educados. Papás que al educar no son capaces de poner límites ni de aplicar disciplina en casa.
La persona que se comporta agresivamente ataca a los demás y trata de hacer valer sus ideas y derechos sin respetar los sentimientos que esto genere en los demás. Impone en todo momento e incluso puede llegar a los golpes. Ataca a los demás sin tener en cuenta los sentimientos. Se siente superior a los demás.
Es muy común encontrar a papás que van pregonando por el mundo ser sinceros y decir lo que piensan en todo momento, gente que se dice franca pero que va por el mundo hiriendo sentimientos y menospreciando a los demás cuando se expresa lo que se quiere, piensa siente. Esto no es sinceridad, sino agresividad al momento de relacionarnos. Papás que son demasiado autoritarios al grado de querer controlar todo y no dejar ningún espacio a la libertad de los hijos.
En este estilo la persona defiende sus derechos en todo momento, expresa lo que piensa y siente de una manera directa pero respetando los derechos y sentimientos de los demás. Se trata de una persona que se respeta a sí misma, satisfecha y con seguridad. Permitiendo resolver adecuadamente los problemas y mantener en equilibrio las relaciones interpersonales. Hablamos de respeto a los derechos a aquellos que tenemos independiente de la edad, sexo, religión o raza, teniendo todos los siguientes derechos que nos permiten y alientan a comportarnos asertivamente:
- Algunas veces usted tiene derecho a ser el primero
- Usted tiene derecho a cometer errores
- Usted tiene derecho a ser el juez último de sus sentimientos y aceptarlos como válidos
- Usted tiene derecho a tener sus propias opiniones
- Usted tiene derecho a la crítica y a protestar por un trato injusto
- Usted tiene derecho a interrumpir para pedir una aclaración
- Usted tiene derecho a intentar un cambio
- Usted tiene derecho a pedir ayuda o apoyo emocional
- Usted tiene derecho a ignorar los consejos de los demás
- Usted tiene derecho a recibir el reconocimiento formal por un trabajo bien hecho
- Usted tiene derecho a decir “NO” sin sentirse culpable
- Usted tiene derecho a estar solo aún cuando los demás deseen su compañía
- Usted tiene derecho a no justificarse ante los demás
- Usted tiene derecho a no responsabilizarse de los problemas de los demás
- Usted tiene derecho a no anticiparse a las necesidades y deseos de los demás
- Usted tiene derecho a no estar pendiente de la buena voluntad de los demás
- Usted tiene derecho a responder o no hacerlo
- Usted tiene derecho a ser tratado con tolerancia
¿QUE NECESITO PARA RESPONDER ASERTIVAMENTE?
- Tener buen concepto de sí mismo, conocerme y sentirme seguro de lo que soy y desde, tener en claro mis ideales
- No presionar a los demás a que hagan, digan o piense como yo.
- Planificar los mensajes antes de emitirlos, y esto no significa ir planeando cada movimiento, sino buscar las palabras que permitan comunicar lo que deseo sin llegar a dañar a terceros.
- Saber pedir disculpas

- No amenazar
- Aceptar a los demás tal cual son sin intentar cambiarlos
- Observar para conocer el momento adecuado para actuar.
¿QUÉ BENEFICIOS TENGO AL RELACIONARME ASERTIVAMENTE?
- Aumenta mi autoestima.
- Me siento satisfecho por defender mis derechos.
El ser asertivo no significa tener en todo momento la razón, sino expresar con libertad opiniones, puntos de vista, actitudes; sean correctos o no, recordando lo más importante “cada cabeza es un mundo” y así como hago valer mi opinión tomar en cuenta que no es la única y que hay mucha gente que no piensa como yo.
Y también recordar que hay casos en los cuales no es aconsejable defender nuestros derechos en ese preciso momento, situaciones en las cuales corremos peligro de agresión física o que implique una violación a lo legal, por ejemplo cuando recibimos insultos de alguien que no se encuentra en las condiciones para entender, para todo hay momento y el saber encontrarlo se convierte en otra habilidad.




