La llamada “tercera edad, es una fase de la vida de la que se piensa, que una persona está destinada solamente a descansar, a no interactuar con su contexto social y a no trabajar; y es debido a esto que, pueden sentirse rechazados o inútiles incluso en su familia. Sin embargo, existen herramientas que contribuyen a disminuir el impacto que se genera en el adulto mayor al llegar a esta etapa: la terapia ocupacional. En ésta, el psicólogo juega una importante tarea en la estructuración, análisis y elaboración de planes de trabajo que facilitan la integración del adulto mayor a su entorno social y mejoran su bienestar físico y emocional.
¿Qué es la terapia ocupacional?
La Terapia Ocupacional es una profesión del área de la salud la cual trabaja con personas con o sin discapacidad con el objetivo fundamental de promover su participación eficaz y satisfactoria en actividades significativas del diario vivir. En la terapia ocupacional, se aborda al ser humano de forma integral, esto significa que se contempla tomando en cuenta todas las áreas de desarrollo del mismo; valorando su participación en los ambientes cotidianos, sus limitaciones y fortalezas. Debe entenderse que esta disciplina busca el bienestar biopsicosocial a plenitud y no sólo la ausencia de enfermedades.
En el caso del adulto mayor, la terapia ocupacional, se encuentra enfocada a la evaluación de las habilidades y dificultades de la persona, el restablecimiento de actividades que le permitan aumentar su nivel de independencia, y promover su participación en el ambiente social.
¿Pará que sirve un psicólogo en la terapia ocupacional?
El psicólogo es un especialista de salud mental, que estudia el comportamiento humano, incluidos los procesos de pensamiento, desarrollo y los conflictos que estas áreas aparecen. En el caso de la terapia ocupacional del adulto mayor, el psicólogo juega un importante papel en la elaboración de planes y proyectos que contribuyen a su bienestar, así como el acompañamiento que se les brinda a los adultos mayores en esta etapa de su vida, en la que pueden surgir algunas dificultades de carácter emocional.
Uno de los objetivos del psicólogo, es promover que las diversas actividades que se realicen con este grupo de personas, contribuyan a lograr una actitud positiva en relación con las capacidades y habilidades que poseen en ese momento, disminuyendo sentimientos de desvalorización y menosprecio hacia sí mismos. Y de manera gradual, el adulto mayor logre una mayor independencia en su vida cotidiana y al aumento y logro de nuevas destrezas.
El psicólogo, aborda las siguientes áreas:
- Habilidades diarias
- Destreza gráfica (adaptaciones para la escritura)
- Destrezas finas (coordinación y movimiento)
- Educación paciente / familia
- Evaluación / tratamiento domiciliario
- Entrenamiento cognitivo y del desarrollo motor
- Ejercicio para realizar en el hogar
- Entrenamiento visual
- Desarrollo de la fuerza y la resistencia
- Estimulación sensorial
Una de las metas del psicólogo es, que el adulto mayor, llegue al envejecimiento activo, esto es:
- Que se compensen las pérdidas (de las habilidades motrices y sociales) con las ganancias de llegar a esta edad; descubriendo nuevas destrezas y revalorizando sus actividades cotidianas.
- Disminuir sentimientos de nostalgia y aferrarse al pasado, por los buenos recuerdos
- Aumentar el número de redes sociales de calidad, en la que se pueden incluir, el ingreso a talleres, grupos de baile, asistir a cafés, grupos de lectura, de juegos, etc.
- Promover las conductas responsables hacia el cuidado de la propia salud.
Para terminar, la tercera edad, es una etapa en la que se pueden adquirir nuevas destrezas, modificando las actividades que anteriormente se realizaban, en búsqueda de mejorar la calidad de vida del adulto mayor. Y para esto, se requiere el apoyo especializado de profesionistas (médico, psicólogo, etc.) que contribuyan a la evaluación y reestructuración de pensamientos y actividades de la persona. No veamos la tercera edad como declive, sino como una nueva forma de ver hacia el futuro.
“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”
INGMAR BERGMAN, (Cineasta sueco)


